Un legado de amor y servicio: ¡Gracias por toda una vida dedicada al Poli!
  • Tres mujeres excepcionales, Rosa Elena, Amelia y Nidia Nora, inician una nueva etapa en sus vidas al disfrutar de su merecida pensión. La Institución despide con inmensa gratitud a quienes, desde diferentes roles, entregaron su corazón, su alegría y su incansable profesionalismo durante décadas.

Las grandes instituciones se construyen gracias a la calidad humana de quienes las habitan. Hoy, el Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid rinde un sentido homenaje de despedida a tres mujeres que, aunque con historias y perfiles muy distintos, comparten un rasgo invaluable: dedicaron gran parte de su vida a servir a nuestra comunidad con amor, dejando una huella imborrable en los pasillos, las aulas y las oficinas.

A Rosa Elena, Amelia y Nidia Nora:
¡Gracias por hacer de esta Institución su segundo hogar!

Rosa Elena Pérez Atehortúa (“Rossy”): La eterna sonrisa de la recreación

Nacida hace 70 años en Amagá, “Rossy” llegó a Medellín después de trasegar como docente por el suroeste antioqueño. Su innegable alma de profesora, combinada con un carácter férreo y un carisma arrollador, la llevaron a vincularse a la Facultad de Educación Física, Recreación y Deporte.

Fueron más de 45 años dedicados a la enseñanza, tiempo en el cual enarboló la bandera de la lúdica, convenciendo a generaciones enteras de alumnos de que el juego es un remedio infalible para alivianar los dolores del alma. Hoy, al dar este nuevo paso, se despide inmensamente feliz y nos deja un encargo invaluable:

"Espero que no dejen caer esa bandera de la recreación y que todos vivamos ese proyecto de felicidad [...] no perder la ludicidad ni perder ese calor humano. De mi parte les voy a dar muchos abrazos de luz y muchos besos de colores".

Amelia Muñoz: Una vida entera de aprendizaje y sentido de pertenencia

La historia de Amelia con la Institución comenzó en 1983 cuando ingresó como estudiante de la Tecnología en Desarrollo Rural. Tras dedicarse un tiempo a sus hijos, regresó en 1990 como contratista y se vinculó de manera oficial el 6 de marzo de 1992.

Sumando sus años de formación, son 44 años de trayectoria recorriendo la Institución. Trabajó incansablemente en Regionalización (Ciudad Bolívar, Amalfi, Cisneros), en Proyectos Especiales, en las Facultades de Ingeniería y Educación Física, en la Dirección de Granjas y, finalmente, en la Dirección de Fomento Cultural hasta el 31 de enero de 2026.

A la par de su trabajo, nunca dejó de estudiar, logrando títulos de licenciatura, especialización y maestría. Para Amelia, el Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid es un tatuaje en el corazón, su segunda casa, y nos deja una lección de profunda lealtad: "El que no sienta amor en el Poli, mejor que no esté".

Nidia Nora López Bedoya: El poder de la perseverancia y la gratitud

El recorrido de Nidia Nora es un testimonio puro de esfuerzo y superación. Se vinculó el 22 de agosto de 1989 al área de aseo, labor que desempeñó con dedicación durante 13 años cuidando espacios como la Biblioteca, el servicio médico, los laboratorios y los bloques de Mantenimiento y Administrativo.

En junio de 2003, como reconocimiento a su impecable trabajo y a su reciente graduación, le brindaron la oportunidad de trasladarse a labores administrativas, iniciando un nuevo ciclo de 23 años y medio en el que dejó su huella de servicio en las salas de computadores, la recepción, los puestos de información, Admisiones y Registro, la Dirección de Servicios Generales, la Facultad de Ingeniería, la sede Bello y la oficina de Gestión Humana.

Su tenacidad la llevó a ganar, mediante concurso de méritos, el cargo de Auxiliar Administrativo en la Coordinación de Adquisiciones, donde laboró hasta el 1 de febrero de 2026.

Al mirar hacia atrás, Nidia Nora expresa sus sentimientos conmovida: "Yo me sentía en el Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid como en mi hogar; la mayoría del tiempo permanecía allí. Cuando me sentía angustiada, era como un refugio para mí y me daba alegría prestar mi servicio. Estoy muy agradecida porque, gracias a la Institución, tuve una buena calidad de vida. Me siento muy orgullosa y agradecida con la Institución y con los compañeros, porque siempre sentí ese calor humano y su acogida. Los extraño demasiado y que Dios los bendiga".

Oficina Asesora de Comunicaciones